RESUCITÓ POR UN MOMENTO

RESUCITÓ POR UN MOMENTO- Imágenes de Internet.

La sombra negra del hombre, seguido por la mula moviendo la cabeza, se reflejaban contra el barranco del camino.

Llevaba el sombrero más agachado que de costumbre, parecía querer esconderse. Cómo arrastrado por el destino se adentraba en el bosquecito.

Era la misma sombra de siempre.

El trote de la mula y las canecas de la leche al tocarse, hacían un ruido inconfundible; como lo era el tambalear del cuerpo del borracho. La luna, saliendo de entre las ramas de alisos y sauces         lo llenaba de luz.

La luna no abandona a nadie, desplegaba sus rayos sobre las montañas frescas y las aguas de una quebrada sonaban, pero no como siempre. —Al parecer daban anuncios negros.

La mula sacudía la cabeza terminando con un sonido de desacuerdo, —tanto tiempo amarrada— pero él no la escuchaba. Metido en sus pensamientos sentía que daba vueltas, —no estaba seguro si él, los árboles o el camino; pero algo estaba volteando.

En su pesada cabeza recreaba cada cosa:

El rancho de tapias roídas, el viejo techo que ya de lejos despidió en la mañana. A oscuras en el banco rústico de la entrada, debía estar su mujer, con sus trenzas negras colgando al lado de los hombros y la ruana tapando la bata blanca de dormir. Ahí, inmóvil mirando hacia el camino. Como siempre.

Pero rápidamente cambiaba de imagen; le llegaba la de esa muchacha que desde que entró a la chichería le clavó el ojo, y sin reparo se le acercó para que la invitara.

Borrosas imágenes de sus compañeros, quienes riendo levantaban la totuma y lo miraban burlones. Y así entre un recuerdo, una imagen y sus remordimientos, transcurrió el camino.

Se aproximaba el último trecho y empezó a tronar, nubes oscuras que ennegrecieron la noche taparon la luna. —chorros de agua cayeron del cielo, como obedeciendo a un conjuro.

Ruidos de animales desconocidos, el silbido del viento furioso llegó helado, para enfriarle hasta los tuétanos; —sintió que perdía el equilibrio y recordó una oración contra las tempestades, pero no la pudo terminar, no pudo decir amén; cayendo en tierra cual largo y ancho era. La mula se detuvo solidaria, pero no por mucho tiempo.

No había esperanza, llovía a cantaros y él ahí tirado, sin alientos. Fue cuando empezó a despertar de nuevo sus temores: recordó sus infidelidades, deudas en la chichería, tantas deudas… ¡De pronto! un vaho gris que escondió el camino. Ahora todo negro al frente… arriba suyo, una luz titilante se fue apareciendo, y ahí, parado con una sotana que escurría agua, la cual recorrió con su mirada hasta llegar al cuello, ¡no! —Como era eso, ¿en dónde estaba la cabeza?, ¿y esa sangre?, y… nada, nada… no tenía cabeza; pero le empezó hablar:

«Quiero que me acompañes para mostrarte quien me hizo esto, sígueme…»

Como resucitado por un momento, tuvo lucidez para pensar sobre esta aparición que no le permitía ponerse en pie:

La túnica de fraile franciscano, la cruz colgando al cuello, la camándula enredada en sus manos, todo era tan real… pero ¿cómo podría ser?, si el sacerdote sin cabeza se presentaba solo en templos, plazoletas y santuarios…, —y, yo, estoy aquí estirado en el camino mojado, mientras el agua me cae duro contra el cuerpo.

— ¿Estaré soñando? ¿He muerto acaso?

Días después…

— ¿Estaré soñando? ¿He muerto acaso?…

Es la frase que repetía y repetía en la casa de reposo a dónde lo remitieron los médicos del hospital, después de que alguien lo encontrara en el zarzal sin sentido; y la mula cargada con las canecas de leche vacías, llegara sola a la casa.

En la vereda de algún municipio cundinamarqués, los vecinos hasta le hicieron promesas al Divino Niño, pidiendo por el alma del sacerdote sin cabeza, para que liberara el espíritu del compadre, y le devolviera la cordura.

El compadre se ha vuelto loco. No tiene coherencia al responder preguntas y murmura todo el tiempo. Solo su mujer entiende lo que dice.

Publicado por gal196

Olga Lucia Ríos A. Colombiana, estudios en Narrativa y Creación Poética. Conferencista y capacitadora. Diplomado en Escritura Creativa: Cuento y Crónica Literaria - Pontificia Universidad Javeriana. Maestría en Reiki, diplomado en el Manejo de Terapias Alternativas. Especialista en captación y capacitación de agentes de call center en aut baun e in baun. Amplia experiencia en conferencias de servicio al cliente. Escribo: Ensayo, crónica, leyenda, cuento, poesía y haiku. He publicado textos en revistas, periódicos y páginas web. Mi último libro, “Raíces del Árbol de los Sueños I” edición, octubre 2017 –Panamericana Participación en recitales de poesía, entre ellos Encuentro de Mujeres Poetas, del Museo Rayo de Dibujo y Grabado Latinoamericano, en Roldanillo Valle.

29 comentarios sobre “RESUCITÓ POR UN MOMENTO

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