ÉPOCAS DEL TREN, EN NEMOCÓN

Por los años en que llega la primera locomotora, con el nombre de ‘Bolívar’ a Colombia, el país se encontraba dolido por la pérdida de Panamá (el 3 de noviembre de 1903). Llega el tren a un país de caminos reales transitados por las herraduras de caballos y mulas. Un país de arrieros, que se sorprenden con la velocidad de las máquinas.

El primer ferrocarril que se construyó en Colombia fue el de Panamá, en 1855; al perder Panamá, Colombia reinicia la historia con el tren. Al parecer desde 1874, se abre la construcción de algunas vías férreas.

En Nemocón

El 23 de febrero de 1907, la compañía inglesa, The Colombian Northern Railway Company Limited, inauguró la estación del tren en este municipio salinero. Este acontecimiento cambió el paisaje, el ambiente y el comercio.

Brotaba de las paredes de las montañas, desafiaba quebradas montes y potreros: lento, pero seguro, en curvas y rectas. Maquillaba el paisaje a la misma hora siempre. Era fácil quedarse en cualquier loma o travesía de Nemocón, extasiado, mirando cómo se desplazaba, subía y bajaba suavemente como una oruga de colores.

El humo, parecía una serpiente de plumas que se elevaba hacia el cielo, se enredaba en las nubes.

El tren de carga

Llega a la estación principal del pueblo en 1907. El tren de carga, con el logo de Los Ferrocarriles Nacionales (1889 -1991, cuando es liquidada).

El primer tren salía de Nemocón a las seis de la mañana, dos horas más tarde estaba en Bogotá. En horas de la tarde salía un tren de carga, para Barbosa (Santander), cargado con carbón que venía de otros pueblos.

El color de los vagones era gris y llevaba un vagón de pasajeros para los dueños de las cargas. El maquinista era quien iba en la locomotora controlándola.

Transportaba carbón vegetal, reses, legumbres, cacao, café, leña, madera, bestias, materiales de construcción, maquinaria, etc. En épocas navideñas aumentaban los vagones para las personas que iban a las romerías a visitar a la Virgen de Chiquinquirá. Trasladaba la sal hacia diferentes partes, llevaba y traía la economía del pueblo; y se quedaba por medio de obreros en la línea férrea: maquinistas, ayudantes para freneros, conductores. Se reclutaban campesinos empleados en diferentes oficios.

Nemocón fue sitio de intercambio de los viajes que se hacían desde la costa pacífica del centro del país y viceversa, para traer y llevar todo tipo de productos que se comercializaban entonces.

El tren, que funcionara para transporte de carga desde las instalaciones de Acerías Paz de Río en Boyacá hasta la Capital de la República; bajo la administración de los FNC fue rehabilitada en el año 2004 por la extinta empresa colombiana de vías férreas (Ferrovías de Colombia)

Al día de hoy, al parecer, el tren de carga se encuentra bajo la administración de Acerías Paz de Río.

El tren de pasajeros

El tren de pasajeros, se cree, inicialmente, llega a Nemocón por el año de 1983.

Los conductores eran los bien vestidos con quepis que se encargaban de cobrar los pasajes y recoger los tiquetes.

Desde 1992 (el Ferrocarril del Norte) fue habilitado para funcionar como tren turístico bajo la administración de la empresa colombiana de vías Férreas (Ferrovías de Colombia, luego liquidada).

En mayo de 1993, debuta el tren turístico, con el logo de Turistren; con techo rojizo y vagones verdes; hace su recorrido incluso por las montañas de Moguá, los fines de semana y días festivos. Esto hasta el año 2000, de acuerdo con publicaciones en los medios.

Los colores tenían importancia, igual que era diferente el tren diario al tren especial.

El especial: hacía gala, de un techo plateado y paredes rojas con estructura de hierro y lámina. Se distinguía, por la potencia de la locomotora, los colores de los vagones y el poder económico de los pasajeros.

El tren de diario tenía vagones color verde y en madera. Los vagones de primera eran con sillas confortables y bonitas, seguidos por los de segunda, tercera, y cuarta; éstos últimos eran muy incómodos.

El servicio de transporte turístico, a la fecha, lo realiza la empresa Turistren. Solo hasta Zipaquirá Cundinamarca.

El tren y la economía en Nemocón

En épocas del tren, Nemocón era uno de los sitios turísticos de importancia. Era motivo de fiesta la llegada del tren, sobre todo los fines de semana; se celebraba con papayeras y era costumbre de las familias del municipio salir a dar “la típica vuelta al pueblo”

Muchos nemoconenses vivían del tren, se producía variedad de artículos para sacarlos a las estaciones y venderlos. En alimentos: famosos piquetes con gallina o carne asada, el bofe y las papas saladas con buche. Era la época del tren, de prosperidad y turismo.

Al día de hoy muchos visitantes recuerdan a Nemocón por el tren, por eso, para los nemoconenses es de vital importancia que el tren vuelva a pasar por estas olvidadas vías férreas.

De las pensiones y estaciones en Nemocón

Uno de los sitios donde permanecían los trabajadores ferroviarios fue en el edificio, hoy viejo, ubicado en la vereda de Moguá. Fue donde al principio por los 60’s, compartían las instalaciones con los profesores de escuela, por lo general una pareja: ella enseñaba a las niñas y él instruía a los varones. También funcionaban allí algunos lavaderos, aprovechando el agua que bajaba de las montañas. El edificio, —llamado así siempre; en su segundo piso, fue aprovechado por la junta de acción comunal de la vereda.

Algunos funcionarios vivían allí, tenían varias labores, entre ellas hacer el registro de los trenes que pasaban.

Leían, porque el ferrocarril les traía comics de Walt Disney, Superman, del Llanero Solitario y otros.

De las pensiones como la que funcionó en el viejo edificio, solo se asoman sus recuerdos entre la maleza, y el rostro del abandono por las ventanas y los techos. —Hablan por sí solas. Solo fantasmas, de las estaciones veredales, de las casas que servían de apoyo a las rutas del tren. Los gusanos del tiempo se las han comido, y no es raro encontrar huellas de vandalismo, en las vías férreas.

La restauración

Desde 2011 el Invías implementó el Plan Nacional de Recuperación de las Estaciones del Ferrocarril en el marco del convenio interadministrativo entre el Instituto y el Ministerio de Cultura.

En Nemocón, la estación principal del tren, se convierte en la Casa de la Cultura.

Sobre la reestructuración de la estación del tren, —dice Fernando Montaño, el interventor de la obra: uno de los trabajos más importantes de recuperación fue el de setecientas tejas inglesas, únicas en su condición, porque encajan sin necesidad de utilizar pegamentos.

La redención arquitectónica de la estación de Nemocón sirvió como camino a nuevos descubrimientos históricos: en la parte posterior de la fachada, oculto tras edificaciones como cocinas y lavaderos; debajo del suelo, se halló el camino de piedra, por donde cruzaban los caballos con la carga que se llevaba el tren. Se hallaron ocultos almanaques, registros de rutas y tiquetes de la línea del Ferrocarril del Norte.

Haber restaurado la estación del tren fue para Nemocón símbolo de retorno a épocas de gran prosperidad y alegría. Es algo representativo del municipio.

Reconocimientos del gobierno.

Por el hito que marcaron en la historia de la arquitectura del país y la incidencia que tuvieron en la memoria cultural de muchos pueblos, el 24 de abril de 1996, la entonces ministra de Educación Nacional, María Emma Mejía Vélez, declaró como Monumento Nacional (hoy Bien de Interés Cultural, BIC), el conjunto de las estaciones de pasajeros del ferrocarril en Colombia.

Actualidad

Existen hoy propuestas para la reactivación de este medio de transporte, mediante un proyecto que habilitaría el tren de Cercanías de la Sabana de Bogotá.

Un sistema, que pretende comunicar Bogotá con las ciudades y poblaciones cercanas. Esperan al parecer, construir esta, aprovechando las áreas del antiguo ferrocarril de forma paralela a los desusados rieles, recuperando y aprovechando la infraestructura, incluyendo algunas estaciones consideradas Bienes de Interés Cultural.

Se espera que el proyecto sea ejecutado por medio de una Alianza Público Privada.

En Nemocón, se espera con entusiasmo, el regreso del tren, como la mina de sal, constituye un ícono de prosperidad e identidad para el nemoconense.

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