Parroquia de Blancos en Nemocón: hace 170 años
Nemocón, 20 de octubre de 1856: el día que el pueblo tuvo papel
Ciento setenta años de una firma que le puso nombre a lo que ya existía.

Hay fechas que caben en una línea. El 20 de octubre de 1856, la Cámara Provincial de Bogotá creó en Nemocón la Parroquia de Blancos. Un acto, una firma, un sello.
Pero un papel no nace de la nada. Se escribe sobre algo que ya estaba ahí.
Primero fue la sal
Nemocón, en lengua chibcha significa "el grito o la tristeza del guerrero". Dicen que aquí se reunían a llorar a sus jefes. Los muiscas lo conocían como el Pueblo de la Sal, por el comercio de ese producto, y era plaza de mercado.
Sacaban el agua salada de la montaña, la recogían en vasijas de barro y la dejaban evaporar hasta que quedaba lo blanco y precioso. Y mucho antes, en el sitio arqueológico de Checua se hallaron huellas de gente de hace unos 6.500 años antes de Cristo.
Quiero decirlo claro: aquí la gente llegó antes que cualquier acta.
Después vino el español, y con él la ordenanza
El Nemocón que conocemos se fundó el 26 de julio de 1600, bajo Luis Henríquez. Poco después, hacia 1614, ya se cosechaba trigo.
Como lo escribiste en tu texto base, los núcleos urbanos se levantaron sobre los recintos indígenas, y de esa mezcla de poder y de tierra quedó un paisaje que todavía habitamos.
¿Y qué es eso de "parroquia de blancos"?
Suena duro al oído de hoy. Conviene entenderlo con calma.
Los historiadores que han estudiado casos como el de Sogamoso cuentan que los resguardos indígenas fueron perdiendo fuerza. Dos cosas pesaron: el mestizaje, que consolidó a los vecinos como un grupo social emergente, y el fracaso de los resguardos como unidad productiva. Allá, el proceso terminó con la extinción del resguardo y la erección de una parroquia de blancos.
Ojo con la palabra. En esos papeles, "blancos" nombraba a los vecinos, y los vecinos eran mestizos y blancos. Era una categoría administrativa, no una descripción de la piel. Es una lectura mía, para que nadie se asuste con el rótulo. Cada pueblo tuvo su propia historia, y la de Nemocón merece que la busquemos en sus archivos.
El país de ese año
En 1856 Nemocón pertenecía a la Provincia de Bogotá, dentro de la Nueva Granada. Era la época liberal: la provincia tenía un gobernador, un secretario, un contador y una Cámara Provincial, repartida en cantones, entre ellos el de Zipaquirá, nuestra vecina. Ese mismo año se hicieron las primeras elecciones presidenciales directas del país.
Y la Cámara trabajaba. El periódico El Repertorio publicó los nombramientos que la legislatura provincial hizo en sesiones del 10, 22 y 24 de octubre de 1856. Esos días quedaron en la prensa de entonces. El de Nemocón, quizás, también esté en algún papel que aún nadie ha abierto.
[IMAGEN 3: Imagen de archivo: documento antiguo o periódico de la época]
Pie de foto: Los pueblos también se escriben a mano, con sello y fecha.
Lo que heredamos
No sé qué clima hacía aquel 20 de octubre. No sé quién esperó la noticia en la plaza, ni si sonó alguna campana. Lo que sí sé es que de ese día nos quedó algo: un nombre en regla, un lugar en el mapa de la provincia, una comunidad reconocida por escrito.
Y nos quedó el pueblo, que siguió con su sal, su trigo, su misa de domingo y su mercado.
Escribo haikus para esta fecha:
Agua que fue sal;
el pueblo se quedó aquí
bajo el mismo azul.
Una campana
dice su nombre al pueblo
y nadie la olvida.
Si en tu casa hay un papel viejo, una escritura, una foto o un cuento de abuela sobre Nemocón, cuéntamelo. Los pueblos se guardan en los cajones.
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