LOS 33 EN NEMOCÓN Trilogía de memoria, cine y montañas — Parte III: La vida real de los mineros y el destino del líder
Nemocón como espejo humano de Atacama
Nemocón, municipio de montaña fría y sal ancestral, vivió en 2013–2014 un acontecimiento inesperado: convertirse en el corazón visual de Los 33, la película que recreó el encierro de los mineros chilenos atrapados en la mina San José. Bajo la montaña de sal, donde los muiscas extraían salmuera y donde generaciones de trabajadores colombianos han excavado túneles a mano, se filmaron las escenas más tensas del derrumbe, la oscuridad y la resistencia humana.
“En esas cámaras se recreó la convivencia en la oscuridad, la organización del grupo, la desesperación del encierro y el refugio donde los mineros sobrevivieron 69 días.”

La película unió dos geografías que nunca se habían tocado:
Atacama, con su desierto de cobre.
Nemocón, con su montaña de sal.
Y en ese encuentro nació un puente emocional entre dos pueblos mineros.

I. Nemocón como territorio de memoria compartida
La mina adquirió una nueva capa simbólica:
-Paneles museográficos sobre los 33.
-Rutas guiadas que narran el rodaje.
-Espacios de reflexión sobre el trabajo subterráneo.
-Talleres comunitarios sobre memoria y resiliencia.
Nemocón se convirtió en un espejo lejano de Atacama: un lugar donde la historia chilena encontró un eco inesperado en la sal colombiana.
Un puente entre Chile y Colombia
Aunque el grave derrumbe ocurrido ese 5 de agosto de 2010, fue en la Mina San José en Copiapó, Chile, la atmósfera visual se construyó en Nemocón, Cundinamarca Colombia. Técnicos chilenos convivieron con trabajadores colombianos, compartieron relatos mineros y establecieron un puente cultural inesperado.
“La mina se volvió un espacio de memoria compartida.”
II. La llegada del elenco: un pueblo tranquilo que se volvió cosmopolita
Los vecinos aún recuerdan el día en que Antonio Banderas apareció en la plaza principal. No llegó con glamour hollywoodense, sino con botas de trabajo, chaqueta gruesa y una actitud cercana.
“Saludaba como si fuera uno más del pueblo”, recuerda un comerciante.
Juliette Binoche caminaba con elegancia natural, alternando vestuario de tonos tierra con atuendos europeos que llamaban la atención de algunas mujeres del pueblo.
“Era como ver una revista caminando”, dice una guía turística.
Mario Casas se convirtió en el favorito de los adolescentes:
“No parecía famoso, parecía un parcero.”
Rodrigo Santoro, Juan Pablo Raba y el resto del elenco se mezclaban con los habitantes, preguntaban por la historia de la mina, la vida rural, las almojábanas y el pandeyuca nemoconense. Nemocón, por unos meses, se sintió cosmopolita.

III. La transformación de la mina: del silencio mineral al ruido del cine
Las escenas interiores, las que simulan el encierro a 700 metros bajo tierra se filmaron en diciembre de 2013. Para ello, la mina se adaptó:
Refuerzo de túneles. Plataformas y rieles para cámaras.
Estructuras desmontables de derrumbe.
Mineros locales como asesores técnicos.
Construcción de una cápsula Fénix casi idéntica a la original.
La mina se convirtió en un laboratorio cinematográfico subterráneo.
IV. Impacto económico y cultural para Nemocón
Aunque no existen cifras oficiales, los efectos fueron evidentes:
-Empleo temporal para extras, transportistas, cocineras y guías.
-Incremento del turismo: hoy muchos visitantes llegan preguntando por “la mina donde se grabó Los 33”.
-Mejoras estructurales permanentes.
-Reconocimiento internacional en guías y reportajes.
Nemocón dejó de ser solo patrimonio: se convirtió en símbolo audiovisual.
Nemocón en otras producciones
La presencia de Los 33 no fue un hecho aislado:
- Yo amo a Paquita Gallego (1997–1999): Nemocón como set exterior recurrente.
- La Huésped (2025, Netflix): locaciones rurales en la región.
- Documentales, comerciales y reportajes sobre geología y minería.
Nemocón aprendió a ser escenario.
V. La parte humana: las secuelas de los 33
La película terminó; la vida de los mineros no. Muchos sufren hoy:
Silicosis
Fibrosis pulmonar
Ansiedad
Insomnio
Estrés postraumático
La tragedia dejó cicatrices invisibles. En 2024 falleció Mario Gómez, afectado por enfermedades pulmonares asociadas a años de trabajo bajo tierra.
VI. El líder: Mario Sepúlveda, el hombre detrás del mito
En la película, “Súper Mario” Sepúlveda fue interpretado por Antonio Banderas. En la vida real, fue el líder del refugio:
Dosificó las raciones mínimas de comida.
Mantuvo la moral del grupo.
Condujo los reportajes en video enviados a la superficie.
Se convirtió en la cara pública del rescate.
“Su carisma, energía y humor le ganaron el apodo de ‘Súper Mario’.”
El nexo con Nemocón
Mario Sepúlveda estuvo físicamente en la mina colombiana durante el rodaje. Asesoró a Banderas sobre:
Cómo actuar la claustrofobia real.
Cómo transmitir la desesperación del encierro.
Cómo recrear la disciplina del refugio.
Lo que logró después del rescate
Mario cumplió la promesa que hizo bajo tierra: dedicarse al servicio.
Conferencista internacional de liderazgo y resiliencia.
Ganador del reality Resistiré (2019), premio usado para proyectos sociales.
Fundación para niños con autismo, inspirada por su hijo Marito.
Activismo público, con testimonios crudos sobre el encierro.
Revelaciones impactantes, como la posibilidad extrema de canibalismo si el rescate tardaba más de 17 días.
A pesar de las secuelas psicológicas, sigue siendo recordado como la voz alegre e inquebrantable que mantuvo con vida al grupo.
VII. Recepción crítica de la película
Enfoque humano: la crítica elogió que la trama priorizara el dilema de los trabajadores y sus familias.
Estructura dramática: se destacó la división entre el refugio subterráneo y el campamento exterior.
Idioma: algunos críticos cuestionaron el rodaje en inglés con elenco hispanohablante.
Actuaciones: el entorno real de Nemocón y Zipaquirá ayudó a los actores a conectar con la historia.

VIII. Cierre: la memoria que permanece
En el centro de esta historia hay un líder: Mario Sepúlveda, quien transformó el horror en servicio, el encierro en enseñanza y la oscuridad en una plataforma para ayudar a otros.
Nemocón guarda esta memoria en sus túneles. Chile la guarda en su historia. El mundo la guarda en su corazón.
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