LOS 33 EN NEMOCÓN Trilogía de memoria, cine y montañas — Parte I: La sal que recuerda

Historia de un rodaje que unió a Chile y Colombia bajo la montaña de sal
En 2014, cuando la producción internacional de Los 33 buscaba un escenario capaz de recrear la profundidad, la textura y la atmósfera de la mina San José en Chile, los ojos de los cineastas se posaron sobre un lugar inesperado pero perfecto: la Mina de Sal de Nemocón, en Cundinamarca. Aunque la historia real ocurrió en Atacama, Chile, gran parte de la película, dirigida por Patricia Riggen y protagonizada por Antonio Banderas, Juliette Binoche y Rodrigo Santoro se filmó en Colombia, aprovechando la singular arquitectura subterránea de la Mina de sal de Nemocón.
La mina, con más de 500 años de historia minera, ofrecía algo que pocas locaciones en el mundo podían igualar: galerías amplias, cámaras naturales, vetas de sal cristalina y un silencio profundo, capaz de transmitir la sensación de encierro y resistencia que vivieron los 33 mineros chilenos atrapados durante 69 días en 2010. La película, estrenada en Chile el 6 de agosto de 2015 y en Colombia el 20 de agosto del mismo año, recreó en Nemocón los momentos más tensos del derrumbe, la espera y el rescate que conmovió al mundo.

Nemocón: un escenario con memoria propia
La Mina de Sal no solo aportó su belleza geológica; aportó también su carga histórica. Desde la época precolombina, los muiscas extraían salmuera en estas montañas, y durante la Colonia la mina se convirtió en uno de los centros salineros más importantes del Nuevo Reino de Granada. Sus túneles, tallados por generaciones de trabajadores, guardan historias de esfuerzo, peligro y comunidad que dialogan naturalmente con la tragedia y esperanza de los mineros chilenos.
Las cámaras donde se filmaron escenas clave, como la convivencia en la oscuridad, la organización del grupo y los momentos de desesperación, están rodeadas de formaciones de halita, espejos de sal y estructuras excavadas a mano que evocan siglos de labor humana bajo tierra. Esa mezcla de historia y ambiente real permitió que la película transmitiera una autenticidad difícil de lograr en estudios cinematográficos.

El encuentro entre dos mundos mineros
Aunque la historia de Los 33 pertenece a Chile, el rodaje en Nemocón creó un puente inesperado entre dos tradiciones mineras. La mina colombiana, acostumbrada a la extracción de sal y no de minerales metálicos, se transformó temporalmente en la mina San José. Los habitantes de Nemocón vieron llegar equipos de iluminación, cámaras, actores internacionales y especialistas en efectos especiales que adaptaron los túneles para recrear el derrumbe, la oscuridad y la vida en el “refugio” donde los mineros sobrevivieron.
La película narra cómo, tras el colapso, los mineros quedaron atrapados a más de 700 metros de profundidad, incomunicados durante 17 días, y cómo el mundo siguió con atención la operación de rescate que culminó el 13 de octubre de 2010, cuando Florencio Ávalos fue el primero en salir a la superficie en la cápsula Fénix 2.
En Nemocón, cada escena filmada bajo la montaña resonaba con la memoria de los trabajadores locales que también han enfrentado riesgos en su propio territorio.
Un legado para Nemocón
Hoy, quienes visitan la Mina de Sal pueden recorrer algunos de los espacios donde se grabó la película. El rodaje dejó huellas visibles y un nuevo capítulo en la historia cultural del municipio: Nemocón se convirtió en un punto de referencia internacional, no solo por su patrimonio geológico, sino por su papel en la recreación cinematográfica de uno de los rescates más emblemáticos de la historia moderna.
Los 33 en Nemocón es, en esencia, un homenaje doble:
- a los mineros chilenos que resistieron lo imposible,
- y a la mina colombiana que prestó su cuerpo de sal para contar esa historia al mundo.
Continúa ahora la Parte II.
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