Lo que oculta la niebla: Poema

La niebla posee la extraña magia de transformar el paisaje en un santuario de quietud. Al descender lentamente sobre los valles y las ramas, no busca borrar la vida, sino cobijarla bajo un silencio protector donde todo lo que permanece oculto sigue latiendo en secreto. Los invito a detenerse por un momento en este rincón de bruma, a respirar el aire húmedo de la montaña y a escuchar los ecos que habitan en los espacios vacíos de la naturaleza.

Un sinsonte canta sobre la rama de un manzano en primer plano, mientras una densa ola de niebla desciende majestuosamente entre las montañas.
Un sinsonte canta sobre la rama de un manzano en primer plano, mientras una densa ola de niebla desciende majestuosamente entre las montañas.

Poema

El nublado desciende,
manto que borra nombres.
Anónimo, verde y lento:
musgo en la cerca,
helecho que gotea,
hierba con su camándula de gotas.

Bromelias de montaña, rojas, quietas,
guardan el último reflejo del sol.
Un canto de pájaro atraviesa la bruma:
flauta de madera, eco del árbol,
y el sauce inclinado parece escuchar
una voz perdida.

La niebla habla bajito, con boca de agua:
—No corras. Aquí nadie tiene nombre
y todos somos de la misma gota
bajo la hoja.

Entre ramas y silencio,
la montaña respira neblina.
Todo lo que se oculta sigue vivo
bajo el verde que se toca la cara, apenas,
con su mano de agua.

Un canto de pájaro atraviesa la bruma
Un canto de pájaro atraviesa la bruma

Todo lo que se oculta sigue vivo
bajo el verde que se toca la cara, apenas,
con su mano de agua.

— OlgaHaiku

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