LA ANATOMÍA DEL CRISTAL: Poema

Arquitectura invisible y soberana
Arquitectura invisible y soberana

Contemplar la trama del cosmos exige despojarse del sentimentalismo común y encender la lucidez. Más allá de lo que a simple vista percibimos, opera una urdimbre de fuerzas y simetrías exactas: desde el tejido invisible que curva el espacio-tiempo hasta la vertiginosa precisión mecánica que sostiene lo vivo en el aire. La verdadera reverencia no surge de la posesión, sino de la pura observación de lo que es real, lógico y neutralmente perfecto. Bienvenidos a una mirada donde el asombro y la ciencia se encuentran en una sola frecuencia.

Poema

Eres la constante oculta,
la que no se ve,
pero dobla el espacio
a su paso.

Un ser cósmico,
esquivo al tacto,
que solo se revela
en la luz que se desvía.

Te percibo indudable
en la frecuencia alta,
en el vuelo del colibrí,
suspendido,
imposible,
cierto.

Milagro cinemático
que desafía la inercia,
como los pétalos
que se abren
siguiendo una espiral
que ya existía
antes de la flor.

Mi mente te contempla
con la cabeza fría,
sin apego,
sin urgencia.

Te descompongo
en vectores,
en teoremas,
en pequeñas certezas.

Porque este amor
no es aleatorio:

es la misma admiración
con la que miro
la fotosíntesis,
la gravedad,
la expansión
de todo lo que existe.

Te amo
con un corazón lógico,

como se ama a la física
que enlaza el tejido entero,

sin necesidad
de poseer el centro,

celebrando apenas
la simetría
—perfecta,
neutra—
de existir.

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