ENTROPÍA INVERSA: Poema

Mirar el mundo despojado de nuestros propios ojos. Desvestir la realidad de adjetivos, de urgencias humanas y de esa insistencia tan nuestra por buscarle un propósito a lo que simplemente es. Hay un rigor silencioso en las leyes que sostienen el cosmos; una belleza fría, exacta y monumental que no nos pide permiso para suceder, pero que, al rozarnos, nos estremece con la fuerza de una verdad absoluta. A veces, la mayor sacudida no proviene de la emoción, sino de la contundencia de lo impersonal. Bienvenidos a este espacio de observación pura.
Poema
La materia no negocia:
ocupa el vacío que le corresponde
o colapsa bajo su propio peso.
El universo no tiene intenciones,
solo una arquitectura de fuerzas invisibles
donde cada piedra aprende a ser gravedad.
No hay piedad en la geometría.
La madera cruje y cede al tiempo,
el hierro se oxida y vuelve a la tierra,
el agua busca su punto más bajo.
Las cosas existen sin pedir permiso.
Despojadas de la mirada que las nombra,
siguen vibrando en su frío rigor:
el orden del cosmos
no necesita nuestra aprobación
para ser eterno.
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