ÁNGULO PERFECTO: Poema

entre uno y otro.
Hay formas que no buscan aplauso, leyes que se sostienen solas, líneas que no se desvían aunque rompan el paisaje. Me quiero acercar a ellas con la serenidad del astrónomo: registrar, medir, aceptar. Una anatomía de lo que permanece intacto incluso cuando nadie lo nombra.
POEMA
No hay fuego en lo que miro,
solo una precisión
que desecha el aplauso.
Observo
como el astrónomo
que registra el paso del cometa:
sin urgencia,
sin reclamo,
midiendo el peso exacto
de lo que presencio.
Un hecho físico.
Sin adornar el peso en la tierra
ni fingir la curvatura en la luz
para agradar al ojo.
Autenticidad.
Línea recta
que no se desvía,
aunque rompa el paisaje.
Distancia limpia.
Nada me conmueve;
registro la coherencia
de lo que no se fragmenta
para encajar en el molde,
que permanece idéntico
a su propia ley,
incluso en el silencio,
incluso cuando nadie lo nombra.
Constante que no vacila,
ángulo perfecto,
resiste la erosión del entorno.
Sin pasión por el mundo,
calculo la distancia
entre uno y otro.
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